Libro Literatura

Alberto José Pérez, su idea de poesía IV

(…) “Y me lanzan de nuevo a la aventura de
los caminos”.

Sófocles, Edipo en Colono.

Canta a sí mismo el trovador en Marca (1994), lejos, por supuesto, de cualquiera actitud narcisa. “Rompo amarras / me echo sobre hoy” (p. 11). Defiende este profeta de las Musas, de manera sutil, el historiador del caballo de su soma en medio de la brega, sobre las vicisitudes de la intrincada comarca de sus circunstancias. Opúsculo donde Alberto José Pérez, sin salirse de lo sugestivo de las estrofas, el pesaroso a la par de confuso carretear por sus afectivos entornos geográficos explica. Rinde cuentas a su tribu de las acciones trenzadas con sus años e identificadas espiritualmente con los pobladores de los llanos de su ventura. Revelación desde dentro convertida en voces, en cantos, una ódica del juglar brotada del paisaje humano uncido a las provincias por donde él ha deambulado sobre el potro del dolor, de la furia. “Animal puro soy / mantengo un trozo de guerra en los ojos” (p. 18), “acaricio la furia / como a un perro de caza” (p. 20), “Ladro algunas veces / como defendiendo / un pedazo de hueso / asoleado” (p. 21), Marcatambién traduce en su armónico conjunto de estrofas un mediante las cuales el vate exorciza la amenaza del alud de la noche —jamás la bella dama de voláceo pelo obscuro en cuyo seno retozan las estrellas, sino la ensamblada de alevosos golpes acechantes en la encrucijada de la errancia. Decidió, en fin, el poeta, espantar con las lanzas de sus versos los sórdidos ruidos avizorados en la intemperie de la temporalidad. Hermosa oración ésta de la página 19, recuerda las dulces auras de aquel Francisco de Asís,

Tantos incendios me han consumido,
que ya sólo soy una canción.
Quédate
avecilla,
mis árboles son tuyos,
tómalos.
También tengo para ti
miel,
frutas frescas
y mangos,
mi andar parsimonioso.
¿No has visto que tengo ríos?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *