Poemas de amor, románticos o que simplemente nos dejan esa mirada al vacío que nos hace recordar algún amor, un buen recuerdo o momento de nuestras vidas, mirando la luna, en una fría noche o únicamente por casualidad. Aquí tenemos poesía de Alberto José Pérez que nos deja, claro y ¿cómo no? Con frases románticas de su autoría e inspiración.

                                      Por: Alberto José Pérez

AMOR MIO NO DEJES DE MIRAR EL ALBA

 

Amor mío no dejes de mirar el alba

que la estrella de la mañana

ilumine siempre tu rostro

 

no dejes de cantar

que sea tu voz

la que borre las muertes que no quiero recordar

que seas tú y el horizonte magnifico de mi tierra

mi copa de belleza

 

amor mío no dejes de mirar el alba

que la poesía es la bandera de los sueños del hombre

la pasajera de los viajes del barco fantasma de Elí Galindo

la que cuida el inventario de mis muertos

 

amor que tus pies marquen el tiempo

de la canción que quiero para ti

pero no dejes de mirar el alba

y libre como el pájaro león.

 

LA LUNA DE AQUÍ

 

poesia lunaCuando adolescente

Rudecindo Prieto

en El Samán de Apure

me leyó un poema

que hablaba de la luna de Nápoles

 

hoy a muchos años de ese momento afortunado

me acomodo en una ventana

de la casa donde vivo

y veo la luna de aquí

que estoy seguro

no es igual a la de Nápoles

 

es otra

 

que también ha sido cantada

con versos de dolor y mucha melancolía

por una gente que mata de domingo a domingo

la misma vida desde hace quinientos años

 

EN LA ALTA NOCHE

 

Hay quien busca alas en los pies

alas que sólo una palabra

dicha a tiempo y con hondura proporcionan

cuando no se proclaman banderas

en el vuelo de un murciélago

bajo el sol calcinante

de una ciudad de sangre

 

como es lógico la música del mar le es ajena

como la sublime vida polifónica

de un bosque en alta noche

 

en los ojos del corazón del hombre

es donde están las alas

por eso el poeta

por eso es que vuelan muy pocos

no importan telarañas y escombros vuelan

palomas blanquísimas

con sus ramitos de dolor en el pico

celebrando la vida en su dulce muerte.